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Jota Santatecla reimagina dónde deben estar los versos: poesía en el metro

Palabras de Rubén Sampietro Carrión
Vídeo y fotografías de Yasmina Diego Muñoz

Hoy presentamos nuestra colaboración con Jota Santatecla -que demuestra su amor y pasión por las letras- como parte del ciclo de entrevistas enmarcado dentro de nuestra iniciativa #1gafas1libro1sonrisa, con foco en el compromiso al acceso universal de la lectura.

Jota es la espada de la nueva revolución poética que está superando las fronteras y juicios de la poesía. Con un panorama que no lograba conectar con el público adolescente y juvenil, escritores y poetas han redefinido el código para empatizar y derribar barreras, consiguiendo que leer poesía sea algo para todos y que esté al alcance de todos.

¿Cómo lo logra? Haciendo que la poesía recorra kilómetros y kilómetros por las vías del metro o vertiendo sus pensamientos en las hojas que conforman su libro ‘Niño Mudo’.  Él se considera aprendiz del oficio de poeta, contador de historias, tanto con las letras como con las imágenes. ‘El poeta del metro’ descubrió que dedicarse a los sentimientos era la mejor manera de hacer brotar su mundo interior.

 

Nuevos tiempos para la poesía

En un claro día gris en Madrid, los primeros vientos de otoño hacen que comiencen a aparecer las chaquetas en la ciudad. Jota nos recibe en su rinconcito de inspiración, su acogedora habitación, que refleja sus dos caras: escritor y filmmaker. El espacio está habitado por pósters de las películas que han marcado su visión cinematográfica, libros de sus autores de cabecera, una máquina de escribir y un mapa del mundo en el que el autor va marcando los lugares que ha visitado y que marcan su inspiración.

Al definir su oficio, comienza a explicarnos, “me dedico sobre todo a los sentimientos, me gusta mucho plasmarlos, ya sea con imágenes o con palabras… y luego me encanta emocionarme y lograr emocionar”. Su amor por las letras es algo abocado por el destino, nos cuenta que, desde pequeño, cuando le preguntaron qué quería ser de mayor, su respuesta, sin dudarlo ni un segundo, fue: escritor. “No me imagino dedicándome a otra cosa que no sea contar historias. Elegí estudiar comunicación audiovisual porque era otra forma de escribir”.

“Al final, escribir se ha convertido como en respirar, es algo necesario” Jota hace una pausa. “No concibo cómo sería mi día a día sin poder leer, sin poder escribir, sin poder contar historias. Es mi motor, lo que me mueve a seguir peleando”.

Jota reconoce que para escribir no tiene ningún ritual establecido, pero que busca estar en silencio y en la soledad de su habitación, y acota “eso, muchas veces, es peligroso porque estar en silencio con uno mismo cuesta. Hay que aprender a estar a solas con nuestros silencios.” Siempre que escribe, para que las palabras puedan fluir, necesita estar en su habitación y acompañar esos momentos con música. Eso abre su mente y hace que todos sus pensamientos se alineen. Explica que conoce a gente que escribe en los espacios públicos, pero él prefiere ser un observador que busca ideas para sus nuevas historias. Cree que hay que coger un hábito de escritura, afirma “esto es como un músculo, hay que entrenar porque si no al final el músculo se atrofia”. Esto favorece que tus ideas se ordenen con mayor fluidez. “Cuando llega un estímulo aprendes a transformarlo en la hoja en blanco. Al final es una mezcla de lo que observas, lo lees y tus propias vivencias”.

GAFAS GRADUADAS. Walcott – Dark Tortoise

Él coexiste dentro de un ecosistema de nuevos poetas, amigos y artistas, diseminados por España que han dado un lavado de cara a la poesía, relanzando un nuevo estilo: una nueva prosa poética que conecta con personas de todas las edades.

 

Cuando los versos bajan al metro

Su proyecto principal, y el más mediático, ha sido llevar los versos al metro. Reconoce que la iniciativa se ha convertido en su mejor campaña de marketing, llegando a bautizarle como ‘el poeta del Metro’.

El primer contacto que tuvo con Madrid fue el metro – en ese momento no sabía lo mucho que este transporte iba a marcar su vida. “Entras, buscas un sitio donde sentarte, coges automáticamente el móvil, y a la que me di cuenta estaba sumergido en una rutina donde mi cabeza estaba fija en una pantalla e iba de un sitio a otro, siempre absorto, chateando, mirando series o cualquier otro contenido en el smartphone”.

En uno de sus muchos trayectos dentro de los vagones, un grupo de chicos empezaron a pedir palabras a la gente para componer una canción, en pocos segundos improvisaron una canción y alegraron el momento a todos, causando sonoras carcajadas. “Me pareció una historia muy inspiradora. Creo que ese fue el primer momento en el que fui consciente de la cantidad de historias que nos perdemos si no alzamos la vista del smartphone, y que estamos dejando pasar por alto”, cuenta el mismo escritor.

Esta anécdota es la que dio paso a su proyecto bandera. En 2016, decidió adornar uno de los andenes de Avenida América con uno de sus versos. Desde entonces va estación por estación haciendo viajar sus poemas recorriendo las líneas del Metro de Madrid. Su ritual siempre es el mismo: cuando baja al andén cuelga en redes sociales una imagen de dónde ha dejado la tarjeta con sus versos, una pista para que sus seguidores puedan encontrarla y rompan con su rutina. “Poco a poco, fui viendo que la gente tenía un feedback positivo con las frases, que cambiaban sus trayectos para ir a buscarlas y me iban diciendo que les había ayudado en su día, que les había alegrado esa mañana. Quise premiar su implicación y decidí hacer unas tarjetas nuevas donde en una parte está el poema y en el reverso hay un reto o un premio que pasa por regalarles un ejemplar del libro”, añade Jota. Hasta el momento, más de 80 estaciones se han convertido en anfitrionas de sus letras, pero tiene el plan de conquistar el metro entero y, quién sabe, en un futuro extender el proyecto a otras ciudades.

“Elegí el metro como escenario para dejar las frases porque creo en la gente, en la poesía más allá de las redes sociales, como un nexo entre dos desconocidos. En cierta forma la poesía se tiene que oler, se tiene que tocar y creo que el metro favorece eso, un contacto real entre la persona que escribe y la persona que lee. Creo que eso es fundamental, y viendo la acogida que ha ido teniendo creo que ha funcionado” – explica Jota, mirando a las tarjetas que lo acompañan siempre que sale de casa.

 

De las vías al papel: Niño Mudo

La comunidad que creó en torno a la poesía viajera hizo que una de las editoriales especializadas en poesía más reconocidas pusiera sus ojos en él. Valparaíso Ediciones contactó con Jota para negociar las condiciones de su primer libro, ‘Niño Mudo’.

GAFAS DE SOL. Marcel – Olive Havana

“Con Niño Mudo he intentado que sea un viaje hacia la madurez, que la persona que lo lea aprenda a dejar todo el pasado que le ancla atrás y vivir aceptando su presente”, dice Jota describiendo su libro. El autor busca que el lector cuando lea su obra le ponga su propio toque, que haga la historia propia y la interprete según el momento en el que esté y lo que sienta en ese momento.

Jota cree que ser poeta es transitar un estado de sensibilidad desde el que poder transmitir: “uno no es poeta, sino que se está poeta”. Para ello se inspira en escritores como Fernando Valverde, autor con el que se siente muy identificado, Bukowski, escritor del que le gusta su estilo visceral, Karmelo C. Iribarren, poeta con versos directos sin adornos ni excesivas metáforas, Lechowski, rapero con letras muy poderosas y Benjamín Prado, Luis García Montero o Luis Alberto de Cuenca.

 

Nadie sin libros

Jota nos manifiesta, “para mí la literatura es el arte más solidario que existe. Yo creo que cualquier persona que escriba tiene que aprender a tener una voz propia que sirva para voz de todos. Ahí es cuando una historia funciona, cuando lo leemos y pensamos que lo hemos vivido nosotros”.

Cree firmemente que los libros tienen una importancia fundamental en el ámbito de la escritura y el aprendizaje. Por eso, aplaude iniciativas como #1gafas1libro1sonrisa, llevada a cabo junto a Tuuulibreria porque ayudan a que la lectura sea un derecho al alcance de todos, distribuyendo un libro a niños con necesidad, y sin acceso a ellos, por cada unidad de gafas vendida.

 

“Estas iniciativas hacen que el libro no se destruya, que pase de unos a otros. La literatura tiene que ser algo universal y, sobre todo, plural, que cualquiera pueda tener acceso a ella”.

 

El autor defiende que la lectura es fundamental para aprender, y afirma, “yo no concibo una forma de aprendizaje que no sea leyendo. No quiero ni pensarlo. Una sociedad sin libros sería arrolladora, terrible, al final estaríamos a merced de los que tuvieran el conocimiento”. Por eso piensa que proyectos sociales que promueven el libre acceso a la lectura son muy importantes para el avance de la sociedad, funcionando como motores de cambio para el desarrollo individual y colectivo. “Los libros significan el conocimiento, quitarnos eso, sería quitarnos la raíz de todo”.

 

¿YA CONOCES  NUESTRA INICIATIVA DE GAFAS SOLIDARIAS?

#1gafas1libro1sonrisa